martes 14 de abril de 2009

Línea de Vida

Todos llegamos a tener confianza en algo, la confianza es uno de los primeros sentimientos que nacen el el ser humano, cuando damos nuestros primeros pasos sabemos y confiamos en que alguien estará ahí para sostenernos si tropezamos.

Confiamos nuestra vida a un Dios, a una entidad desconocida, puesto que de eso se trata la Fe, de confiar, de saber que algo existe ahí que siempre verá por nosotros, aunque no lo veamos, aunque no lo podamos tocar ni sentir. Asi es la confianza, el más noble de los sentimientos y el más fuerte porque nos sostiene ante cualquier adversidad, como dicen por ahí: El Ave canta aunque la rama cruja, porque tiene confianza en sus alas..

La confianza es como la Línea de vida que sostiene a los alpinistas, no importa de que tan alto caigas, siempre sabrás que esa línea detendrá la caída. Y todos en la vida diaria caminamos por montañas y cerros, subimos a las cumbres de los problemas, escalamos los picos enormes de la adversidad, aferrados únicamente a esa línea de vida que es nuestra confianza, la que depositamos en nuestros amigos, en nuestras capacidades, en nuestros conocimientos, en nuestras creencias.

Sin embargo esa línea de vida aún con su fuerza y su entereza es vulnerable, vulnerable a las lenguas malintencionadas que la cortan tan fácilmente como si de afiladas cuchillas se tratara.
Y una vez cortada, a qué te aferrarás? quién detendrá tu caída? Una vez cortada puede que ya no quieras subir más montañas, puede que ya no quieras arriesgar más subiendo a lo más alto, una vez cortada es probable que te de miedo volver a confiar, porque el suelo es muy duro y los golpes duelen.

Le puedes hacer un nudo, un nudo fuerte e intentar repararla, pero no te culpes si sientes miedo de volver a escalar, no te culpes si sientes recelo de volver a confiar, porque hasta el más experimentado de los alpinistas, dudaría en encomendar su vida a una cuerda con un nudo en ella.

Si decides no volver a confiar, adelante!
Si decides volver a intentarlo y seguir tu camino, cambia de cuerda, porque las montañas no se van a mover de su lugar.


Anvil Higgins

lunes 23 de marzo de 2009

Lirl

Lirl era una hormiga, una de las millones que vivían en aquel gran gran hormiguero, a simple vista no la podías reconocer porque Lirl era una hormiga común y corriente, no era más alta, no era más veloz, ni siquiera era mejor parecida que las demás, así que fácilmente podía confundirse en aquel mar de hormigas cuya corriente no paraba en ningún momento del día.

En cierta ocasión, salió del hormiguero y se alejó de él, sólo para descubrir que había más allá de aquel arbusto que siempre les proveía de comida y de aquel montón de arena que les brindaba seguridad, y pudo ver más hormigueros a lo lejos... arbustoas más grandes aún y un horizonte que parecía no tener fin.

Lirl se sintió insignificante.

Tomó como costumbre esos paseos matinales fuera del hormiguero después de terminar con sus labores de obrera, cada día un poco más lejos.... cada día un poco más atrevida, pero nunca, dejaba de mirar atrás para no perder de vista el hormiguero, para no perder de vista su lugar seguro.

Cierto día... miro algo inesperado, algo que jamás había visto, una bella orga caminando por las hojas de un arbusto cercano, con miedo se acercó, y la observó con detenimiento, nunca había visto algo más bello, tocó la suave piel que se ondulaba al ritmo de los pasos de la oruga, y la oruga lo miró, miró a aquella hormiga a la que nadie antes había mirado. Y cada día mientras todas las hormigas caminaban alrededor del hormiguero, Lirl podía voltear hacia aquella rama, y la oruga le otorgaba una gran sonrisa, ella podía distinguirla de entre los millones de homigas, ella podía verla y no apartar su mirada, ella la reconocía.

Y Lirl se sintió grande... enorme.

Y pasaron muchas tardes de reuniones, de pláticas interminables, y cada noche que Lirl regresaba a su hormiguero, pensaba en como era posible que alguien tan insignificante pudiera aspirar a que alguien tan bello lo mirara, no entedía como una simple hormiga podía llegar a lo alto de la rama diariamente y encontrar con que su oruga estaba ahí esperando ritualmente.

Y la hormiga se sintió importante y pensó, Puede ser...

Así que un día llegó ante la oruga, y le dijo lo mucho que quería estar con ella, y la oruga no respondió, la hormiga se sentó paciente al lado de ella, contándole como una hormiga y una oruga pueden hacer una vida juntos, explicándole como una hormiga pequeñita pequeñita, podía vivir para intentar que la oruga fuera feliz, explicándole que parece dificil, pero dos seres tan diferentes pueden complementarse perfectamente y la oruga no respondió, se había vuelto como de piedra, inmóvil, inerte, y solo dijo, lo siento, mientras era una oruga te amé, y nunca hiciste nada por demostrarme que me amabas, ahora empezaré una nueva vida, una vida en donde no estas tú, ahora voy a volar, y a descubrir que hay más allá de esta rama, ahora voy a dejar todo atrás, así como tu dejaste atrás a tu hormiguero.

Lirl nuevamente se sintió pequeña, insignificante, impotente.

Y acudió por días y días a mirar a su oruga, esperando una sola palabra de esperanza que brotara de sus labios, intentando hacerla entender que aunque fuera la más pequeña de la colonia, al lado de su oruga ella se sentía la más grande de las creaturas que pisan la faz de la tierra, pero esa esperanza nunca llegó.

Y con el tiempo y las tardes, con las horas y los días, y con cada espera paciente al lado de su amada, la hormiga fue testigo de como la oruga brotó por fin a una nueva vida, una vida diferente que no tenía como límites el suelo, una vida que podía llevarla donde el viento la llevara, una vida donde el cielo era el mar que con sus avances y retornos le llevaría lejos, lejos de esa vida donde una vez, soñó con vivir al lado de una insignificante hormiga...un mar tan diferente al que la hormiga había conocido.

Una hormiga nunca estará a la altura de una mariposa, y ella solo pudo llegar hasta la punta de la rama más alta de aquel arbusto, mientras su querida oruga, se desprendía de ella y emprendía el vuelo, mientras Lirl, se paraba de puntitas y levantaba sus diminutas antenas intentando llegar más alto para alcanzarla, pero comi ya lo dije, una hormiga jamás estara a la altura de las mariposas...

Y la miró alejarse y mientras se alajaba, Lirl se fue haciendo más pequeño, más insignificante, menos importante, Lirl desapareció.



Y agachó la mirada derrotada, triste y herida, bajó de la rama, de esa rama a la que nunca debió haber subido, porque, como es sabido... las hormigas no están nunca a la altura de las mariposas, y lloró, y maldijo el día en que estupidamente decidió alejarse del hormiguero, ella estaba bien ahí, tenía una vida, y el dolor no estaba presente, y agachó más la mirada y descubrió una figura conocida, una silueta idéntica a ella, que se movía a la par, que la acompañaba a todos lados, que siempre estaba ahí, a un lado, al otro, pero jamás arriba de ella.

Era su sombra, era la escencia de lo que ella era, era ella misma y supo que la acompañaría hasta el último día de su vida y Lirl se dió cuenta que, bajo el sol, aún la más insignificante, aún la más pequeña de las creaturas produce sombra.


Anvil higgins... un poco más... pequeño

lunes 16 de marzo de 2009

Mi Efecto Mariposa

Sueño demasiado, con los ojos abiertos, sueño demasiado y muchas veces he cometido el error de confundirme, y no saber en donde termina mi sueño y empieza la muchas veces cruda realidad.

Vivo en un mundo donde los hubieras si existen, en donde puedo decir que si y no al mismo tiempo, en donde puedo tomar los dos caminos de una disyuntiva, mi existencia esta dividida en realidades paralelas, donde si tomé aquel trabajo que me ofrecían, donde no hice aquello que después me arrepentí, donde si le dije a esa mujer tan hermosa que la amaba, en donde mi vida es diferente a la que tengo, y muchas veces pienso que alguna de esas tantas vidas es mejor que mi realidad, y quisiera dar el "salto cuántico" y marcharme a ella.

Pero eso es también un sueño, algo que nunca pasará, porque por más vidas que imagine tener, por más decisiones que imagine que tomé y por mas disyuntivas que se me presenten en mi camino, solo puedo tomar una a la vez, solo puedo escojer entre si yo no, izquierda o derecha, bueno o malo y con ello ir poniendo frente a mi las lozas que van formando el camino de mi vida.

Pero sigo soñando, porque esa también es una desición mía, porque me gusta imaginar que vivo con la persona que amaba, que tengo otro trabajo y que vivo en otro lugar, porque todas esas vidas que imagino tener a final de cuentas me hacen apreciar la que tengo, porque todas esas vidas que imagino tener, dependen de mi realidad y el día que yo quiera dejarán de existir, soy como el Dios de mi imaginación, ella puede llegar hasta donde yo lo permita, y por hoy le permito existir, por hoy le permito seguir llevándome a lugares en donde mi vida es perfecta, lugares en donde puedo hacer las cosas que nunca me atreví, lugares en donde pude decir te amo sin miedo al rechazo, al fin y al cabo cuando me canso de imaginar vidas perfectas, me regreso a mi cruda realidad, cruda, pero tangible realidad... y cuando esa crudez me abruma siempre tengo los sueños, al fin yo se que aunque sea un soñador, tengo los pies bien plantados...

en las nubes.

Anvil Higgins un poco más en serio.

domingo 1 de marzo de 2009

Equivocación

Si te vas me muero!! - te grité
te acercaste a mí, y me dijiste al oído
- no morirás si me voy, nadie muere de amor, o soledad
y te fuiste...

Y ahora te espero aquí,
en un rincón de la eternidad
y cuando llegues, me acercaré a tí y te diré
Ves que equivocada estabas?


Anvil Higgins, un poco más en serio....

domingo 18 de enero de 2009

Que encuentres tu camino a casa...

Dedicado a la Chica X

Damián caminaba de la mano de su madre Paula en el parque de las Minas, en aquel julio de 1999, había mucha gente por las vacaciones y el parque se llenaba de un colorido por los vendedores de globos y dulces y algunos payasos callejeros que daban su show por algunos pesos en su sombrero. En un momento mientras su madre camino hacía un puesto ambulante para comprar un par de dulces, la vida de Damián cambió, su madre al voltear y no verlo, comenzó a gritar su nombre y Damián a lo lejos solo escuchaba la voz de su madre y mientras la buscaba sin tener éxito no supo como llego hasta ahí, a un pueblo, un lugar que jamás había visto, con rostros que no lograba identificar.

Rápidamente una señora de edad avanzada se acercó a el lo tomó de la mano y le dijo - No te preocupes, todo va a estar bien ahora- y damián no hizo nada por escapar, se sentía a gusto, confortado, como en casa. Era Doña Leonor, que vivía con el Viejo Manuel, quien tenía cierto retraso mental, y Mirna, una mujer joven que siempre estaba contenta no importara lo que pasara, así vivió con su nueva familia,la que lo acogió y lleno de cariños. La que sustituyó a esa madre que en algún lugar lloraba a diario la ausencia de aquel hijo perdido. Creció y vivió con doña Leonor, una anciana mujer que todo el mundo recordaba por ser de la primera que había llegado a aquel pueblo, por ahi de 1950.

Mientras Paula, a diario recordaba aquel huijo perdido, y miraba la foto que se tomaron en el parque, la última foto que tenía de Damián, sosteniendo un par de globos metálicos con sus pequeñas manos.

Había algo que siempre le llamó mucho la curiosidad a Damián, todos los días algunas personas del pueblo se reunían en las afueras y esperaban, esperaban por horas mirando hacia el horizonte, después de mucho, se cansaban y se retiraban a sus casas, más siempre había alguien que se negaba a regresar y se quedaba a esperar más tiempo, con la esperanza de que algo sucediera. Un día Damián quiso ir también a las afueras a esperar, algo le movió a hacerlo, algo en su interior se lo dijo y se encontró con los demás mirando al horizonte, esperando, por horas, hasta que a lo lejos, una figura comenzó a tomar forma, se acercó a todos y los miró, con sorpresa, pero en su mirada reflejaba una paz muy grande, era un niño de no más de 10 años aún traía en su mano un algodón de azúcar a medio comer y las lágrimas no se habían secado de su rostro todavía,con mucha calma Doña Leonor se acercó, lo tomó de la mano y le dijo - No te perocupes, todo va a estar bien ahora.

Cerca de las 5 de la tarde tocaron muy fuerte en casa de Damián, era Aracely, la de la larga cola de caballo, y le preguntó muy emocionada, Está doña Leonor? buscan a Doña Leonor!!! llámala pronto que venga las afueras del pueblo! y pronto Damián corrió por ella, y caminaron hacía aquel lugar.

Las lágrimas de Paula habían ya marchitado su rostro, las constantes idas a los periódicos para publicar avisos para que alguien le informara el paradero de su hijo, le habían mermado la salud y el espíritu, había gastado cuando tenía en buscar a Damián, había gastado sus energías en ir delegación tras delegación de policía años tras año buscando a su hijo y todas las noches se quedaba mirando televisión hasta ver los anuncios donde pedían ayuda a la comunidad para encontrar a sus seres queridos, y siempre, siempre nombraban a Damían, de 6 años, se extravió en el parque de las Minas, en 1999, pelo castaño, llevaba playera roja y zapatos tennis bancos, como seña particular tenía un lunar grande en el hombro derecho. Pero el teléfono nunca sonaba.

Qué pasa madre?- preguntó Damián a Doña Leonor
Vienen por mi hijo, después de más de 50 años vienen por mi
Quién viene por ti madre?
Mi familia.
Tu familia? no somos nosotros tu familia? no soy yo tu familia, Madre?
Si Damían tu eres mi familia y siempre lo serás. Pero ahora, es tiempo de volver con ellos
No entiendo madre, no sé de que me hablas
Damián, alguna vez te has preguntado en dódne estás?
Estoy aquí no? en este lugar con ustedes
Damían, estás en el Pueblo de los Perdidos, en un lugar en donde habitan todos aquellos que nunca supimos como regrear al hogar, todos aquellos que nos extraviamos y desaparecimos del mundo. Yo llegué aquí hace mas de 50 años, recuerdo que salí a comprar unos dulces y nunca más volví a ver a mi familia, vagué por las calles y en mi desesperación o en mi locura me inventé este pueblo, me inventé esta ciudad en donde pude vivir mi vida y crecer, en donde pude dar cobijo a todos aquellos que como yo, jamás encontraron el camino a casa. Este pueblo existe gracias a nuestras esperanzas Damián y a las esperanzas de todos aquellos que aún rezan a diario y nunca pierden la fe de encontrarnos nuevamente. Por eso vamos a esperar a las afueras, por eso nos quedamos mirando al horizonte a esperar que alguien más llegue. O como el día de hoy, a que alguien se vaya Damián.
Te vas tu madre? por qué?
Porque me han encontrado hijo mío, porque después de tanto tiempo mi familia me encontró, y aunque estoy nerviosa, porque no recuerdo a mis hermanos y mi madre ya no debe estar viva, me siento feliz y a la vez triste por dejarlos a todos ustedes, pero debo irme Damián, todos tenemos que irnos algún día, tengo que ir a pasar mis últimos días con aquellos con los que debí vivir.
Madre, ahora recuerdo, ahora sé porque siempre soñaba con una mujer en el parque que me llevaba de la mano, ahora sé porqué en mis sueños escuchaba aquella mujer gritando mi nombre y alejándose de mi cada vez más, es, es ella mi madre?
Si damían es lo más probable, y sabes, estoy segura que aún ella te busca y no se resigna a perderte porque estas aquí, porque nadie a venido por ti, todavía.
Y entonces yo también me ire?
Si damián tu también, algún día lo harás.
Madre, y que pasaría si en el mundo, yo ya no estoy vivo? que pasaría si no me encuentran nunca?
Entonces damían, entonces vendrán por ti, pero serán los ángeles del Señor los que vendrán a llevarte al reino de los cielos, en donde no hay más dolor ni más angustia, desde donde podrás ver a tu familia desde arriba y cuidar de ella, como si fueras un ángel.
Me tengo que ir damían... mira, ahi vienen por mi, creo que es mi hermana, tiene mi mismo color de ojos!, y mira Damián, esos deben ser mis sobrinos!!!...la más pequeña se parece a mi cuando tenía su edad!! Adios Damían!! Adios mi niño!!! cuidate mucho corazón!
Madre!!! madreee!!! dile a mi familia que me busque!! dile a mi mamá que estoy aquí, que no pierda la esperanza!!....

Y Damían regresó a su casa feliz, y vivió en el Pueblo de los Perdidos por muchos años más, con la esperanza de que un día mientras mirara al horizonte, mientras esperaba con los demás, sería su turno y vería a su madre llegar, y tomarlo de la mano mientras le decía Hijo mío! al fin te econtré! y asi como Leonor, cada vez que alguien llegaba lo tomaba de la mano y le decía -No te perocupes todo va a estar bien ahora.

Unas semanas después, Mirna, corrió a la recámara de Damián y le dijo - Damián!!! Damián!! ya vinieron por ti!!!el corrió emocionado a las afueras del pueblo, con lágrimas en los ojos, como nunca más antes había corrido.

Paula miraba la foto de damián, mientras tocaban a su puerta, atendió corriendo, y sus esperanzas se desvanecioron tan pronto como vió a los agentes de la policía enfrente de ella, con sus miradas tristes, con la terrible noticia y ella supo, sin que nadie lo dijera, que ya no tenía que buscar más, que todo había terminado, mientras Damián en las afueras del Pueblo de los Perdidos, miraba aquel par de ángeles que habían venido por el, los tomó de la mano y se desvaneció en las alturas...

Y Paula, lloraba en su cama con la foto de Damián apretada sobre su pecho, mientras le decía
Adiós mi bebé, adiós Damiancito, ya puedes descanzar en paz , perdóname por haber sido descuidada, te busqué toda mi vida y ahora ya sé que estás con el Señor, cuídate mucho mi amor, tu madre siempre te recordará, cerro los ojos, y miró enfrente de ella a un joven, bien parecido, radiante, que se acercó a ella, la besó en la frente y susurró, -No te preocupes, todo va a estar bien ahora.


Anvil Higgins...un poco más en serio.

viernes 26 de diciembre de 2008

Antifaz

Este post va dedicado a Xénit porque me recordó que tengo un lado serio que había dejado un poco olvidado. GRACIAS!

Hace tiempo alguien me dijo, "He estado viviendo una vida de mentira, yo no soy quien tu conociste y ya estoy harta de vivir engañando a los demás".

Después de reflexionar por un largo tiempo, después de un par de cervezas y uno igual de cigarrillos, me di cuenta que realmente conocer a alguien en el fondo es tan difícil, caminamos por la vida como aquel mítico gladiador de la lucha libre que tan famoso fue en su tiempo, "Mil máscaras", y así como el, nos arrancan una de ellas y tenemos otra debajo, y la arrancan y hay otra más, y así hasta que nosotros y los demás ya no sabemos cuántas máscaras traemos encima y nos miramos al espejo y solo vemos a un ser diferente ferente a nosotros, que nos mira a la vez como si de un extraño se tratase.

Muchos utilizamos la hipocresía para intentar engañar a los demás, para agradar, pera intentar no herir, y no nos damos cuenta que los primeros engañados somos nosotros, los que nos hacemos cada vez más daño somos nosotros, lo que cada día tienen que confeccionar una máscara difrente para mantener la mentira somos nosotros, y nos ponemos una máscara, encima de la otra y otra encima de la anterior y llegamos a un punto en donde la carga es tan pesada que ya no podemos levantar el rostro y mirar a als personas a la cara, en que ya no podemos levantar el rostro ni siquiera para mirarnos al espejo, en que el peso nos obliga a mirar siempre hacia abajo, hacia donde tenemos la autoestima, que se desplomó hacia el suelo un poco más con cada antifaz que le colgábamos a nuestra alma.

Para qué fingir? cuál es la necesidad o maás bien la necedad de ser aceptados por los demás y actuar de "acuerdo a" de mentir y decir lo que los demás quieren oir? de mostrar siempre una doble, triple o múltiple cara?

Que no nos damos cuenta que fingir, pretender, mentir, es algo tan cansado, tan agotador y desgastante?

Que es tan pesado vivir cargando múltiples "yo" cuando nuestra alma fue creada para solo uno?

Que corremos el riesgo enorme de dejar pasar el tiempo, y cuando un día decidamos arrancarnos las mil máscaras ya no sabremos cual era nuestro verdadero yo.

Que no hay nada más fácil en esta vida que arrancarse todas las caras y liberarse.

Por eso hay que hacerlo hoy, antes de que sea demasiado tarde, antes que las máscaras se conviertan en un tatuaje eterno, hoy pararnos frente al espejo, y sacarnos una a una cada falsedad en nuestra vida, y podremos ver, podremos sentir, como con cada mentira que se va, nuestras penas pesarán menos, y nuestra mirada poco a poco se irá levantando, hasta que por fin, podamos mirar frente a nosotros el brillante y maravilloso rostro original con el que fuimos creados.

Anvil Higgins un poco más en serio...

domingo 12 de octubre de 2008

Boeing

Alguno de ustedes se ha tomado la molestia de averiguar por qué se elevan los aviones? qué es lo que hace que una masa de hierro y plástico de muchas, muchas toneladas, pueda atravesar el firmamento volando entre la nubes como si fuera una pluma al viento.

Hace días platicaba con Maraya, acerca de que en ocasiones veo que a mi vida llegan rachas en donde no veo la salida por más que intento encontrarla, le comentaba que cuando me va bien me va muy bien, y cuando me va mal, Dios me libre!!, me puse a pensar, si es que mi vida es una vida "buena" con malas rachas, o es una vida "mala" con rachas buenas, si es que ahora mi mala racha es porque simplemente estoy volviendo a lo normal, o todo ira mejorando poco a poco, no lo sé.

Todos en algún momento nos sentimos apaleados y desmotivados por los embates que nos dá la vida, embates que no nos hacen especiales ante nadie, ya que todos tenemos broncas y cada quien tiene sus propios problemas en que pensar, pero ahí estamos con el viento en contra, y bajamos la cabeza ante la adversidad.

Día con día podemos aprender cosas a partir de los hechos más insignificantes... yo tengo coche y generalmente soy quien maneja, pero si en algún momento llego a ser copiloto, tengo la costumbre, cuando vamos en carretera a gran velocidad, de sacar mi mano por la ventanilla, extender la palma de mi mano como si fuera una ala, y ver como corta el viento que viene en contra de ella a toda velocidad, si inclino un poco hacia abajo mi mano, el viento la mueve violentamente hacia abajo, si levanto tantito por muy muy poco que la levante, la mano sube rápidamente.

Me imagino que hace muchos años alguien notó ese mismo efecto y sirvió para perfeccionar el vuelo de los aeroplanos, ya que éste mismo mecanismo tienen los alerones de los aviones y es lo que los hace bajar o subir... y sabemos que es la corriente del viento en su contra y la resistencia que oponen a ésta, lo que hace que los aviones se eleven, pero todo esto puede aplicarse a algo más que a la aeronáutica, podemos aprender lecciones de vida.

Todos somos aeroplanos en el aeropuerto de la vida, esperando nuestro turno de volar, esperando que nos den la salida para comenzar a surcar el cielo por nuestra cuenta, y todos queremos invariablemente que nos toque salir a volar en los días soleados, pero no todo en la vida son días con sol, habremos de encontrar cielos con nubarrones, turbulencias y tormentas y muchos días de visibilidad cero, en los cuáles no encontraremos el camino y nos sentiremos perdidos y haremos uso de todas las experiencias vividas para llegar a nuestra meta y de todos aquellas personas que nos quieren y que estan siempre en contacto con nosotors desde la torre de control y nos ayudan con su apoyo a guiarnos cuando los problemas no nos permitan ver más a llá de nuestra nariz.

Todos somos aeroplanos que viajamos hacia nuestra meta, que bajamos a la tierra a cargar combustible y recibir mantenimiento cuando es necesario, que cambiamos nuestreas piezas dañadas para poder tener estabilidad, que a veces emprendemos viajes con más carga de la que teníamos antes y nos cuesta un poco más elevarnos, que muchas veces en el cielo nos sentimos tan agobiados por el peso de nuestras angustias que es necesario tirar el exceso para mantenernos en el aire, que hacemos aterrizajes de emergencia en lugares en donde jamás hubiéramos pensado cuando tenemos un problema que no nos permite seguir volando.

Pero nunca dejemos de pensar que no llegaríamos tan alto si no existiera el viento en contra. Así que yo te invito, a que, la próxima vez que el viento sople en tu contra, agradezcas que sea así, porque si el no podrías elevarte hasta el cielo, porque sin el no podrías tomar todas las toneladas de experiencias y problemas y arrastrarlas hacia arriba contigo.

Y jamás debemos olvidar que un avión estático en el suelo no llegará a su destino, para levantar el vuelo, hay que oponer una fuerte resistencia a ese viento en contra, a esos problemas, a esas adversidades y salir a su encuentro y enfrentarlas, enfrentarlas con la mirada puesta en las alturas, con la frente muy en alto y solamente así podremos despegar del suelo.

Y mientras vueles por el aire, por más alto que llegues, recuerda que siempre necesitarás un suelo en donde posar tus pies.


Anvil "el aeroplano" higgins, reportándose desde un poco más en serio...

martes 30 de septiembre de 2008

Papeles...

Recuerdo cuando era muy pequeño, tendría yo escasos 7 u 8 años, que por las tardes de algunos sábados, la mesa de la cocina se convertía en una fábrica de ilusiones, y si, asi era a final de cuentas, mientras con ansias esperaba a mi abuelo cuando preparaba con harina, agua y vinagre el engrudo, que nos serviría para pegar aquellos trozos de periódico a una cruceta de carrizos que finalmente, junto con una cola de trapos viejos darían forma a nuestro papalote.

Siempre escogía los monitos del domingo para que mi papalote se viera más colorido, con mucha destreza mi abuelo unía dos varitas de carrizo enredándolas fuertemente con un trozo de hilo hasta formar una X y después con ese mismo hilo unía cada extremo de esa X paraa que fuera la base en donde pegaríamos el papel periódico hasta darle la forma y al final juntabamos trozos largos de trapo para hacer su cola, y no era cualquier cosa, tenía que se una cola perfectamente proporcionada con el papalote porque si era muy corta al elevarlo empezaría a colear o a girar sin control y caer, y si era muy larga pesaría demasiado para que el papalote se elevara, todo tenía que tener la proporción correcta para que fuera un vuelo perfecto.

Recuerdo que muchas veces mi abuelo me sorprendía al hacer no solo una simple X sino, pentágonos, octágonos y figuras de muchos lados. Siempre me decía fijate como lo hago, porque pronto tendrás que hacerlos tu solo.

Y así terminábamos nuestro papalote y nos íbamos al parque, donde todos los sábados se reunían los padres con sus hijos para elevar cometas al viento.

Elevarlo tenía su chiste, mi abuelo se alejaba de mi unos metros sosteniendo el papalote con las manos, y yo desde mi lugar tomaba el hilo que lo mantendría conectado a mi, "A la de tres" me gritaba mi abuelo, mientras con sus manos lo elevaba más arriba de su cabeza y yo me alistaba para jalar el hilo con fuerza...

UNO!!
DOS!!
TRES!!!

Mi abuelo soltaba el papalote y yo jalaba el hilo para ejercer resistencia al viento, era como pescar, jalar el hilo y hacer que el papalote resistiera el viento y soltarlo después para que ganara altura, y así, jalando y soltando el papalote comenzaba a elevarse más y más alto, no he de mentirles, en muchas ocasiones era difícil elevarlo la primera vez, quizá porque no jalaba lo suficiente para que el papalote opusiera resistencia al viento, o porque le soltaba mucho hilo y caía al suelo.

Tuve que resistir muchas caídas de mi papalote, y en ocasiones se llegaba a romper, lo reparábamos, y lo intentabamos de nuevo, y así muchas veces terminábamos volando un papalote lleno de parches y remedos, pero después de algún tiempo pude aprender cuanto debía jalar y cuanto debía soltar cada vez, y al paso de los sábados elevar un papalote a la primera era tarea fácil.

Es curioso pero muchas veces me setí inferior, mi papalote no era bonito, era de periódico, y yo miraba como algunos niños tenían papalotes de colores vivos, hechos de papel de china, algunos hasta tenían formas como rehiletes, colas de trapo con moños, e incluso alguno que otro se notaba que la cola era de tela comprada específicamente para el papalote, otros con hebras de papel colgando de las puntas, pude ver en muchas ocasiones papalotes de fábrica con formas de vampiro, de dragón y de mariposa, y yo estaba ahí, sosteniendo en mis manos un parchado papalote de vil papel periódico, y tras mirarlo cada momento la decepción crecía, mi papalote era cada vez más feo, cada vez más miserable, y esa sensación de emoción de haberlo elevado hasta las nubes se convertía en desesperación, en frustración y más de una vez, se me escapó el hilo de las mános y lo vi caer a lo lejos, inalcanzable, y sonreí al saber que ya no tendría que seguir volando aquel horrible papalote que se me soltó de las manos "por accidente".

Y no hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague, así que un día mi abuelo solo se sentó en la mesa de la cocina y me dijo,"adelante, te toca hacerlo a ti", no voy a decir que no estaba nervioso, a final de cuentas, estaba ahi siendo observado por aquel hombre que era capaz de hacer que unos pedazos de madera y papel se elevaran por el aire desafiando a las leyes de la naturaleza, y yo no podía fallar, tenía que lograr lo que mi abuelo había logrado durante muchos sábados, y me senté junto a el y comenzé a construir mi papalote, con los monitos del periódico del domingo pasado, le puse una cola roja, y el hilo combinaba también; cuando terminé, esperé a que el engrudo secara y se lo mostré a mi abuelo, "te quedó perfecto" dijo mi abuelo, ignorando obviamente las esquinas chuecas, el carrizo más largo de un lado que del otro, y la cola amarrada con burdos nudos,"vamos a volarlo" me dijo y me llevó al parque.

Durante el camino me sentí nervioso, no quería ir al parque, no quería que mi abuelo mirara como mi papalote caía al suelo sin poderlo nunca elevar, no quería que los demás niños me miraran intentando elevar esa cosa horrenda que no se podía llamar papalote, me daba vergüenza no poder tener un papalote tan bonito como aquella niña que elevaba una mariposa de colores, me daba vergüenza, una vergüenza enorme, más grande que la que un niño de 8 años puede soportar.

A la de tres!!! me grito mi abuelo mientras levantaba la cosa esa con las manos, y yo mientras tanto pensaba como deshacerme de el, pensé en correr fingiendo que no me daba cuenta que no se había elevado y esperar que solo se rompiera mientras se arrastraba por el piso, y así lo hice...

Cuando mi abuelo dijo tres corrí y corrí, y me di cuenta que el hilo me jalaba la mano hacía arriba y miré el mugrero ese elevarse, rápidamente hacia el cielo, y me maraville porque MI PAPALOTE no se veía tan feo después de todo, se veía precioso contrastando con el azul del cielo y se quedaba suspendido en el aire, sereno, y como cada vez me pedía más y más cuerda para ir más y más alto, e imaginé como el pato doland y mickey mouse de los monitos del domingo se quedaban sorprendidos de verse a tal altura y de seguro se decían

Mira donald!! mira hasta dónde llegamos!!
Si mickey!! estamos volando! volamos!!

Y sonreí y sonreí al ver mi papalote, mi precioso papalote volando, meneándose en el aire y bailando al ritmo del viento, y duré horas volandolo, y mi sonrisa no se desvanecía, y aún a pesar de que hace ya tantos años que no vuelo un papalote, no dejo de sonreir cuando paso por el parque y veo a los niños con los suyos y entre ellos alguno que no es tan bonito como los demás, pero igual vuela, y aunque ya es cada vez más raro mirar niños con sus papalotes, siempre que puedo me acuerdo de aquellos días y vuelvo a sonreir y también recuerdo como sonreía mi abuelo, como quien sonríe orgulloso sabiendo que cada sábado invertido y cada papalote roto, habían servido para que su nieto aprendiera una más de las lecciones que a diario nos da la vida.

Porque, es curioso, pero la vida es tan parecida a volar un papalote.

Anvil Higgins, un poco mas en serio.

viernes 5 de septiembre de 2008

El libro de la vida

Hola a todos, quisiera preguntarle a usted que amablemente me lee, conoce los cargapalitos? es el nombre común que en algunos lugares se le da a un gusano que va recolectando palitos diminutos con los que va haciendo alrededor de el una casita que le sirve de protección, y se va arrastrando con ella por los jardines, y con ella aparte de defenderse de sus enemigos, puede pasar desapercibida, dicen que es una oruga, que al final deja todos los palitos que juntó paa convertirse en una mariposa, eso dicen, a mi no me consta, jamás he visto una por tanto tiempo, no es como los insectos palo, realmente no recuerdo el verdadero nombre de este animalito, pero me vino a la mente porque muchas veces me siento como uno de ellos, y quizá en algún momento ustedes también se han sentido así.

Caminando a lo largo de la vida vamos poniendo sobre nosotros cargas que nos crean barreras, que nos protegen, que nos van formando nuestro carácter, y eso es bueno, yo lo sé; pero qué pasa cuando llega el momento de mudar esa carga para hacernos de otra? y no podemos liberarnos del todo, dejamos cosas que vamos arrastrando a lo largo de todo el camino, cosas inútiles que ya no deberían pesar sobre nosotros, y sin embargo ahi están, no podemos dejarlas ir, nos hacemos de nuevas cargas como todo lo que evoluciona, pero esas se van acumulando, haciéndose viejas, se hacen rancias, mohosas, apestan, como el cuarto de los tiliches, como el desván donde ya nada sirve, pero nada se tira.

Desde un rencor añejo hacia alguien que ya ni siquiera recordamos que fue lo que nos ofendió, desde una culpa que traemos cargando y que está ahí porque nunca nos atrevimos a pedir perdón, o un amor que ya no está con nosotros y lo seguimos recordando como parte de nuestra vida, nos sigue doliendo y seguimos sufriendo, cuando lo más seguro es que ese amor ni siquiera este pensando en nosotros y seamos una anécdota más en su vida, desde malos hábitos que nos corroen, hasta el simple hecho de no dejar ir las cosas por capricho, porque son nuestras, porque nuestro trabajo nos costaron.

Pero si hasta este animalito, sin inteligencia, es capaz de deshacerse de su carga cuando le estorba para seguir viviendo, si es capaz de ser vulnerable por unos momentos en lo que se hace de una protección nueva, si ese animalito puede hacerlo, por qué a nosotros nos cuesta tanto dejar ir las cosas?, por qué sentimos que sin esas cargas no somos nadie, o ya no seremos interesantes?

Alguna vez le comenté a una amiga, que la vida es como un libro, le ponemos un nombre.... le hacemos un prólogo, y día con día vamos escribiendo en el la historia de nuestra vida, la formamos de capítulos, de pies de página, de miles de anotaciones.

Y todos sabemos que para leer un libro primero hay que terminar la página actual para poder seguir adelante, sino solo nos encontraremos con una historia confusa sin pies ni cabeza, y así igualmente es la vida, debemos cerrar capítulos para poder escribir lo siguientes, debemos dejar pasar, dejar ir, soltar, y muchas veces es bueno retroceder unas páginas para recordar, para notar como evolucionamos a lo largo de nuestra vida-historia.

Esta es la historia de un cargapalitos que desde que nació tomó su primer palito y lo acomodo en su espalda, fue llenándose de palitos hasta hacer alrededor de el una muralla, y cada cierto tiempo se desprendía de todos, bueno, no de todos, en cada estapa de su vida había siempre un palito o varios que no podía dejar ir, y los pegaba ansiosamente en su espalda porque eran de el, porque los quería consigo, porque le recordaban a un "quien" a un "donde" a un "cuando", y así vivió su vida, cambiando de muralla cada determinado tiempo, y a su vez acumulando esos pedazos de madera que celosamente guardaba para si, y un día se encontró tan lleno de ellos, que le era imposible mirar hacia afuera a travez de, y por lo mismo nadie podía ver que había detras de esa barrera, nadie podia ver quien era el que estaba dentro de ese montón de palitos, pero eran de el! no podía soltarlos, así que decidió quedarse ahi, varado en esa etapa de su vida, solo, ya nunca más volvió a ver la luz del día, ya nunca más volvió a moverse de su lugar.

Los demás insectos pasaban a su lado y recordaban como había sido aquel insecto alguna vez, alguno se atrevió a tocar para ver si le abrían, otros platicaban y se preguntaban porque no era capaz de soltar algunos de esos palitos por su bien, hasta le gritaban "Te vas a asfixiar!! suelta alguno para que puedas respirar!! incluso algunos se tomaron la molestia de tenderle la mano para ayudarlo, pero el no escuchó, el tenpia sus palitos, sus preciados tesoros, no necesitaba nada más, hasta que se hizo un recuerdo vago, hasta que se convirtió en un objeto más del camino, hasta que ya nadie más le tomo importancia.

Y asi murió el cargapalitos, aplastado por su carga, por su hermosa carga, por su tesoro, y nunca llegó a descubrir, que ser cargapalitos no lo era todo, que era solo una parte de su vida, que depués de eso le tocaba volar, recorrer el viento sin carga alguna, ser ligero como pluma y conocer, conocer el mundo, y ver que jutno a el volaban miles de cargapalitos que también habían dejado su carga atrás.

Esa podría ser la historia de mi vida, pero estoy evolucionando y con cada capítulo que agrego a mi libro, voy aprendiendo cosas que me permiten desprenderme poco a poco de lo viejo, de lo rancio, voy marcando con tinta amarilla las cosas importantes, las que no debo olvidar, voy arrancando las hojas inútiles, las que no aportan nada a la historia ni al personaje, y poniendo separadores en la partes que disfruté de mi vida para poder accesar a ellas rápidamente cuando asi lo desee, pero solo para recordar, solo para mirarlas de nuevo un momento antes de seguir adelante.

Y cuando por fin mi libro llegue a su fin, espero que la gente pueda usarlo como referencia, como ayuda, o simplemente para conocer las historia de un carga palitos que al final corrió libre, desnudo y sin penas, y que dejó las cargas para poder finalmente elevar el vuelo.

Anvil Higgins, un poco más en serio...

miércoles 27 de agosto de 2008

Redención

Hace tiempo, cuando era un simple chamaco, vivía por mi colonia un señor, discapacitado, o no se si llamarlo así sea correcto, ya que realmente trabajaba y vivía normalmente, su único problema era una deformación en el cuerpo que no le permitía caminar con facilidad, le decían "La Zeta", porque su cuerpo tenía esa forma, como una zeta, si, es algo que podríamos decir que es cruel, pero el sabía de ello y lo tomaba con gracia (supongo) al fin y al cabo todos tenemos apodos no?.

Todos los días pasaba por mi calle arrastrando una carretilla en donde llevaba fierro viejo, y cosas que compraba para vender posteriormente, así se mantenía, era su modus vivendi, a veces lo veíamos sentado platicando con sus amigos en las esquinas tomando una par de cervezas o en algún bar, y se veía felíz, o al menos parecía serlo.

Cierto día, estaba yo sentado en la banqueta afuera de mi casa, y lo vi venir, gritando a todo pulmón, "Fierroooo viejo que venda!" " Radiadores!!, se arreglan planchas!!!... y mientras se acercaba yo lo miraba y el tampoco pudo dejar de notar mi presencia; justo cuando iba en frente de mi, esa incapacidad de poder caminar correctamente aunada a una deficiente pavimentación de la calle, que en aquel entonces era de muy mala calidad, hicieron de las suyas y "la Zeta" tropezó y cayó cara al piso enfrente de mí; lo vi caer casi en cámara lenta y golpearse contra el suelo.

Lo vi mirarme mientras batallaba para incorporarse, con la nariz rota, intentado asirse de la carretilla que también cayó al no poder soportar su peso, lo vi mirarme nuevamente, y en sus ojos pude descifrar esa mirada que decía "Por qué no me ayudas?", "por qué solo te quedas mirándome sin hacer nada?".

Y ahí me quedé, sentado observando, sin hacer nada, mirando como aquella persona con todas las adversidades en contra intentaba levantarse, y lo vi caer nuevamente mientras lo intentaba, y otra vez más, hasta que por fin pudo incorporarse, levantó sus cosas y siguió su camino, también lo vi darme una última mirada mientras con su mano me decía adiós y en su rostro dibujaba una sonrisaa, como si dijera "ves no fue necesario que me ayudaras".

Por qué me quedé ahí?, no lo sé, nunca lo he sabido, y no hay día en que no pase por mi mente esa pregunta, y aú no he podido saber que fue lo que me hizo quedarme ahí sin hacer nada.

Se que quizá realmente mi ayuda no hubiera sido de mucho, un niño de 10 años, ayudando a levantarse a alguien de casi 90 kilos?, se que yo no hubiera hecho la gran diferencia, lo sé, o quizá es lo que quiero creer, para justificar mi falta de atención, mi falta de humanidad y mi falta de apoyo hacia alguien que a mil leguas se notaba que necesitaba algo de ayuda.

La "Zeta" ahora ya no vive, hace tiempo que se fue, y ya nunca más pasará comprando fierro viejo ni radiadores; se que ya no volverá a pasar, nunca más, pero cada que salgo de mi casa, cada que paso justamente por ese lugar donde me encotraba sentado hace ya casi 20 años, lo veo, lo veo sentado en la calle agarrado fuertemente de su carretilla, lo veo haciendo un gran esfuerzo por ponerse de pie, y lo veo caer de cara al piso; cada que salgo de mi casa, está ahi afuera cayendo, y mirándome fijamente, diciendo "Porque no me ayudas Jesús?, si, ahora ya dice mi nombre, ahora ya no es solo con la mirada, sino con su propia voz con la que me lo pregunta, y desde esa vez, lo he visto caer cientos de veces, quiza miles, y no se cuántas veces tendré que verlo de nuevo hasta que me sienta libre de dejarlo ir, no se qué es lo que tengo que hacer para no volver a verlo caer.

He buscado la redención de muchas formas, he buscado la manera de que mi alma se sienta aliviada y ya no me pese tanto el haberme quedado inmóvil mirando a alguien que me imploraba ayuda con sus ojos, he buscado en muchas otras personas la cura para ese sentimiento que me hace creer que fui una mala persona.

Y ahora soy yo el que cuando lo ve se pregunta,
Qué tengo que hacer "Zeta" para ayudarte si ya no estás?
Qué tengo que hacer para que ya no caigas en frente de mi una y otra vez?
Por qué no me ayudas?
Qué tengo que hacer para que cuando salga de mi casa la próxima vez, solo vea como avanzas con tu carretilla mientras me dices adiós con una sonrisa en el rosotro.

Anvil Higgins, un poco más en serio...