martes, 30 de septiembre de 2008

Papeles...

Recuerdo cuando era muy pequeño, tendría yo escasos 7 u 8 años, que por las tardes de algunos sábados, la mesa de la cocina se convertía en una fábrica de ilusiones, y si, asi era a final de cuentas, mientras con ansias esperaba a mi abuelo cuando preparaba con harina, agua y vinagre el engrudo, que nos serviría para pegar aquellos trozos de periódico a una cruceta de carrizos que finalmente, junto con una cola de trapos viejos darían forma a nuestro papalote.

Siempre escogía los monitos del domingo para que mi papalote se viera más colorido, con mucha destreza mi abuelo unía dos varitas de carrizo enredándolas fuertemente con un trozo de hilo hasta formar una X y después con ese mismo hilo unía cada extremo de esa X paraa que fuera la base en donde pegaríamos el papel periódico hasta darle la forma y al final juntabamos trozos largos de trapo para hacer su cola, y no era cualquier cosa, tenía que se una cola perfectamente proporcionada con el papalote porque si era muy corta al elevarlo empezaría a colear o a girar sin control y caer, y si era muy larga pesaría demasiado para que el papalote se elevara, todo tenía que tener la proporción correcta para que fuera un vuelo perfecto.

Recuerdo que muchas veces mi abuelo me sorprendía al hacer no solo una simple X sino, pentágonos, octágonos y figuras de muchos lados. Siempre me decía fijate como lo hago, porque pronto tendrás que hacerlos tu solo.

Y así terminábamos nuestro papalote y nos íbamos al parque, donde todos los sábados se reunían los padres con sus hijos para elevar cometas al viento.

Elevarlo tenía su chiste, mi abuelo se alejaba de mi unos metros sosteniendo el papalote con las manos, y yo desde mi lugar tomaba el hilo que lo mantendría conectado a mi, "A la de tres" me gritaba mi abuelo, mientras con sus manos lo elevaba más arriba de su cabeza y yo me alistaba para jalar el hilo con fuerza...

UNO!!
DOS!!
TRES!!!

Mi abuelo soltaba el papalote y yo jalaba el hilo para ejercer resistencia al viento, era como pescar, jalar el hilo y hacer que el papalote resistiera el viento y soltarlo después para que ganara altura, y así, jalando y soltando el papalote comenzaba a elevarse más y más alto, no he de mentirles, en muchas ocasiones era difícil elevarlo la primera vez, quizá porque no jalaba lo suficiente para que el papalote opusiera resistencia al viento, o porque le soltaba mucho hilo y caía al suelo.

Tuve que resistir muchas caídas de mi papalote, y en ocasiones se llegaba a romper, lo reparábamos, y lo intentabamos de nuevo, y así muchas veces terminábamos volando un papalote lleno de parches y remedos, pero después de algún tiempo pude aprender cuanto debía jalar y cuanto debía soltar cada vez, y al paso de los sábados elevar un papalote a la primera era tarea fácil.

Es curioso pero muchas veces me setí inferior, mi papalote no era bonito, era de periódico, y yo miraba como algunos niños tenían papalotes de colores vivos, hechos de papel de china, algunos hasta tenían formas como rehiletes, colas de trapo con moños, e incluso alguno que otro se notaba que la cola era de tela comprada específicamente para el papalote, otros con hebras de papel colgando de las puntas, pude ver en muchas ocasiones papalotes de fábrica con formas de vampiro, de dragón y de mariposa, y yo estaba ahí, sosteniendo en mis manos un parchado papalote de vil papel periódico, y tras mirarlo cada momento la decepción crecía, mi papalote era cada vez más feo, cada vez más miserable, y esa sensación de emoción de haberlo elevado hasta las nubes se convertía en desesperación, en frustración y más de una vez, se me escapó el hilo de las mános y lo vi caer a lo lejos, inalcanzable, y sonreí al saber que ya no tendría que seguir volando aquel horrible papalote que se me soltó de las manos "por accidente".

Y no hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague, así que un día mi abuelo solo se sentó en la mesa de la cocina y me dijo,"adelante, te toca hacerlo a ti", no voy a decir que no estaba nervioso, a final de cuentas, estaba ahi siendo observado por aquel hombre que era capaz de hacer que unos pedazos de madera y papel se elevaran por el aire desafiando a las leyes de la naturaleza, y yo no podía fallar, tenía que lograr lo que mi abuelo había logrado durante muchos sábados, y me senté junto a el y comenzé a construir mi papalote, con los monitos del periódico del domingo pasado, le puse una cola roja, y el hilo combinaba también; cuando terminé, esperé a que el engrudo secara y se lo mostré a mi abuelo, "te quedó perfecto" dijo mi abuelo, ignorando obviamente las esquinas chuecas, el carrizo más largo de un lado que del otro, y la cola amarrada con burdos nudos,"vamos a volarlo" me dijo y me llevó al parque.

Durante el camino me sentí nervioso, no quería ir al parque, no quería que mi abuelo mirara como mi papalote caía al suelo sin poderlo nunca elevar, no quería que los demás niños me miraran intentando elevar esa cosa horrenda que no se podía llamar papalote, me daba vergüenza no poder tener un papalote tan bonito como aquella niña que elevaba una mariposa de colores, me daba vergüenza, una vergüenza enorme, más grande que la que un niño de 8 años puede soportar.

A la de tres!!! me grito mi abuelo mientras levantaba la cosa esa con las manos, y yo mientras tanto pensaba como deshacerme de el, pensé en correr fingiendo que no me daba cuenta que no se había elevado y esperar que solo se rompiera mientras se arrastraba por el piso, y así lo hice...

Cuando mi abuelo dijo tres corrí y corrí, y me di cuenta que el hilo me jalaba la mano hacía arriba y miré el mugrero ese elevarse, rápidamente hacia el cielo, y me maraville porque MI PAPALOTE no se veía tan feo después de todo, se veía precioso contrastando con el azul del cielo y se quedaba suspendido en el aire, sereno, y como cada vez me pedía más y más cuerda para ir más y más alto, e imaginé como el pato doland y mickey mouse de los monitos del domingo se quedaban sorprendidos de verse a tal altura y de seguro se decían

Mira donald!! mira hasta dónde llegamos!!
Si mickey!! estamos volando! volamos!!

Y sonreí y sonreí al ver mi papalote, mi precioso papalote volando, meneándose en el aire y bailando al ritmo del viento, y duré horas volandolo, y mi sonrisa no se desvanecía, y aún a pesar de que hace ya tantos años que no vuelo un papalote, no dejo de sonreir cuando paso por el parque y veo a los niños con los suyos y entre ellos alguno que no es tan bonito como los demás, pero igual vuela, y aunque ya es cada vez más raro mirar niños con sus papalotes, siempre que puedo me acuerdo de aquellos días y vuelvo a sonreir y también recuerdo como sonreía mi abuelo, como quien sonríe orgulloso sabiendo que cada sábado invertido y cada papalote roto, habían servido para que su nieto aprendiera una más de las lecciones que a diario nos da la vida.

Porque, es curioso, pero la vida es tan parecida a volar un papalote.

Anvil Higgins, un poco mas en serio.

viernes, 5 de septiembre de 2008

El libro de la vida

Hola a todos, quisiera preguntarle a usted que amablemente me lee, conoce los cargapalitos? es el nombre común que en algunos lugares se le da a un gusano que va recolectando palitos diminutos con los que va haciendo alrededor de el una casita que le sirve de protección, y se va arrastrando con ella por los jardines, y con ella aparte de defenderse de sus enemigos, puede pasar desapercibida, dicen que es una oruga, que al final deja todos los palitos que juntó paa convertirse en una mariposa, eso dicen, a mi no me consta, jamás he visto una por tanto tiempo, no es como los insectos palo, realmente no recuerdo el verdadero nombre de este animalito, pero me vino a la mente porque muchas veces me siento como uno de ellos, y quizá en algpun momento ustedes tambien se han sentido así.

Caminando a lo largo de lavida vamos poniendo sobre nosotros cargas que nos crean barreras, que nos protegen, que nos van formando nuestro carácter, y eso es bueno, yo lo sé; pero qué pasa cuando llega el momento de mudar esa carga para hacernos de otra? y no podemos liberarnos del todo, dejamos cosas que vamos arrastrando a lo largo de todo el camino, cosas inútiles que ya no deberían pesar sobre nosotros, y sin embargo ahi están, no podemos dejarlas ir, nos hacemos de nuevas cargas como todo lo que evoluciona, pero esas se van acumulando, haciéndose viejas, se hacen rancias, mohosas, apestan.

Desde un rencor añejo hacia alguien que ya ni siquiera recordamos que fue lo que nos ofendió, desde una culpa que traemos cargando y que está ahí porque nunca nos atrevimos a pedir perdón, o un amor que ya no esta con nosotros y lo seguimos recordando como parte de nuestra vida, nos sigue doliendo y seguimos sufriendo, cuando lo más seguro es que ese amor ni siquiera este pensando en nosotros y seamos una anécdota más en su vida, desde malos hábitos que nos corroen, hasta el simple hecho de no dejar ir las cosas por capricho, porque son nuestras, porque nuestro trabajo nos costaron.

Pero si hasta este animalito, sin inteligencia, es capaz de deshacerse de su carga cuando le estorba para seguir viviendo, si es capaz de ser vulnerable por unos momentos en lo que se hace de una protección nueva, si ese animalito puede hacerlo, por qué a nosotros nos cuesta tanto dejar ir las cosas?, por qué sentimos que sin esas cargas no somos nadie, o ya no seremos interesantes?

Alguna vez le comenté a una amiga, que la vida es como un libro, le ponemos un nombre.... le hacemos un prólogo, y día con día vamos escribiendo en el la historia de nuestra vida, la formamos de capítulos, de pies de página, de miles de anotaciones.

Y todos sabemos que para leer un libro primero hay que terminar la página actual para poder seguir adelante, sino solo nos encontraremos con una historia confusa sin pies ni cabeza, y así igualmente es la vida, debemos cerrar capítulos para poder escribir lo siguientes, debemos dejar pasar, dejar ir, soltar, y muchas veces es bueno retroceder unas páginas para recordar, para notar como evolucionamos a lo largo de nuestra vida-historia.

Esta es la hstoria de un cargapalitos que desde que nació tomó su primer palito y lo acomodo en su espalda, fue llenándose de palitos hasta hacer alrededor de el una muralla, y cada cierto tiempo se desprendía de todos, bueno, no de todos, en cada estapa de su vida había siempre un palito o varios que no podía dejar ir, y los pegaba ansiosamente en su espalda porque eran de el, porque los quería consigo, proque le recordaban a alguien, o a algo, y así vivió su vida, cambiando de muralla cada determinado tiempo, y a su vez acumulando esos pedazos de madera que celosamente guardaba para si, y un día se encontró tan lleno de ellos, que le era imposible mirar hacia afuera a travez de, y por lo mismo nadie podía ver que había detras de esa barrera, pero eran de el! no podía soltarlos, así que decidió quedarse ahi, varado en esa etapa de su vida, solo, ya nunca más vilvió a ver la luz del día, ya nunca más volvió a moverse de su lugar.

Los demás insectos pasaban a su lado y recordaban como había sido aquel insecto alguna vez, hasta que se hizo un recuerdo vago, hasta que se convirtió en un objeto más del camino, hasta que ya nadie más le tomo importancia.

Y asi murió el cargapalitos, aplastado por su carga, por su hermosa carga, por su tesoro, y nunca llego a descubrir, que ser cargapalitos no lo era todo, que era solo una parte de su vida, que depués de eso le tocaba volar, recorrer el viento sin carga alguna, ser ligero como pluma y concoer, conocer el mundo.

Esa podría ser la historia de mi vida, pero estoy evolucionando y con cada capítulo que agrego a mi libro, voy aprendiendo cosas que me permiten desprenderme poco a poco de lo viejo, de lo rancio, voy marcando con tinta amarilla las cosas importantes, las que no debo olvidar, y poniendo separadores en la partes que disfruté de mi vida para poder accesar a ellas rápidamente cuando asi lo desee, pero solo para recordar, solo para mirarlas de nuevo un momento antes de seguir adelante y cuando por fin mi libro llegue a su fin, espero que su título sea diferente, espero que la gente pueda usarlo como referencia, como ayuda, o simplemente para conocer las historia de un carga palitos que al final corrió libre, desnudo y sin penas, dejó las cargas para poder finalmente elevar el vuelo.