domingo, 12 de octubre de 2008

Boeing

Alguno de ustedes se ha tomado la molestia de averiguar por qué se elevan los aviones? qué es lo que hace que una masa de hierro y plástico de muchas toneladas pueda atravesar el firmamento volando entre la nubes como si fuera una pluma al viento.

Hace días platicaba con Maraya, acerca de que en ocasiones veo que a mi vida llegan rachas en donde no veo la salida por más que intento encontrarla, le comentaba que cuando me va bien me va muy bien, y cuando me va mal, Dios me libre!!, me puse a pensar, si esque mi vida es una vida "buena" con malas rachas, o es una vida "mala" con rachas buenas, si esque ahora mi mala racha es porque simplemente estoy volviendo a lo normal, o todo ira mejorando poco a poco, no lo sé.

Todos en algún momento nos sentimos apaleados y desmotivados por los embates que nos dá la vida, embates que no nos hacen especiales ante nadie, ya que todos tenemos broncas y cada quien tiene sus propios problemas en que pensar, pero ahí estamos con el viento en contra, y bajamos la cabeza ante la adversidad.

Día con día podemos aprender cosas a partir de los hechos mas insignificantes... yo tengo coche y generalmente soy quien maneja, pero si en algún momento llego a ser copiloto, tengo la costumbre, cuando vamos en carretera a gran velocidad, de sacar mi mano por la ventanilla, extender la palma de mi mano como si fuera una ala, y ver como corta el viento que viene en contra de ella a toda velocidad, si inclino un poco hacia abajo mi mano, el viento la mueve violentamente hacia abajo, si levanto tantito por muy muy poco que la levante, la mano sube rápidamente.

Me imagino que hace muchos años alguien notó ese mismo efecto y sirvió para perfeccionar el vuelo de los aeroplanos, ya que este mismo mecanismo tienen los alerones de los aviones y es lo que los hace bajar o subir... y sabemos que es la corriente del viento en su contra y la resistencia que oponen a esta, lo que hace que los aviones se eleven, pero todo esto puede aplicarse a algo más que a la aeronáutica, podemos aprender lecciones de vida.

Todos somos aeroplanos en el aeropuerto de la vida, esperando nuestro turno de volar, esperando que nos den la salida para comenzar a zurcar el cielo por nuestra cuenta, y todos queremos invariablemente que nos toque salir a volar en los días soleados, pero no todo en la vida son días con sol, habremos de encontrar cielos con nubarrones, turbulencias y tormentas y muchos días de visibilidad cero, en los cuáles no encontraremos el camino y nos sentiremos perdidos y haremos uso de todas las experiencias vividas para llegar a nuestra meta y de todos aquellas personas que nos quieren y que estan siempre en contacto con nosotors desde la torre de control y nos ayudan con su apoyo a guiarnos cuando los problemas no nos permitan ver más a llá de nuestra nariz.

Todos somos aeroplanos que viajamos hacia nuestra meta, que bajamos a la tierra a cargar combustible y recibir mantenimiento cuando es necesario, que cambiamos nuestreas piezas dañadas para poder tener estabilidad, que a veces emprendemos viajes con más carga de la que teníamos antes y nos cuesta un poco más elevarnos, que muchas veces en el cielo nos sentimos tan agobiados por el peso de nuestras angustias que es necesario tirar el exceso para mantenernos en el aire, que hacemos aterrizajes de emergencia en lugares en donde jamás hubieramos pensado cuando tenemos un problema que no nos permite seguir volando.

Pero unnca dejemos de pensar que no llegaríamos tan alto si no existiera el viento en contra. Así que yo te invito, a que, la próxima vez que el viento sople en tu contra, agradezcas que sea así, porque si el no podrías elevarte hasta el cielo, porque sin el no podrías tomar todas las toneladas de experiencias y problemas y arrastrarlas hacia arriba contigo.

Y jamás debemos olvidar que un avión estático en el suelo no llegará a su destino, para levantar el vuelo, hay que oponer una fuerte resistencia a ese viento en contra, a esos problemas, a esas adversidades y salir a su encuentro y enfrentarlas, enfrentarlas con la mirada puesta en las alturas, con la frente muy en alto.

Anvil "el aeroplano" higgins, reportándose desde un poco más en serio...