martes, 14 de abril de 2009

Línea de Vida

Todos llegamos a tener confianza en algo, la confianza es uno de los primeros sentimientos que nacen el el ser humano, cuando damos nuestros primeros pasos sabemos y confiamos en que alguien estará ahí para sostenernos si tropezamos.

Confiamos nuestra vida a un Dios, a una entidad desconocida, puesto que de eso se trata la Fe, de confiar, de saber que algo existe ahí que siempre verá por nosotros, aunque no lo veamos, aunque no lo podamos tocar ni sentir. Asi es la confianza, el más noble de los sentimientos y el más fuerte porque nos sostiene ante cualquier adversidad, como dicen por ahí: El Ave canta aunque la rama cruja, porque tiene confianza en sus alas..

La confianza es como la Línea de vida que sostiene a los alpinistas, no importa de que tan alto caigas, siempre sabrás que esa línea detendrá la caída. Y todos en la vida diaria caminamos por montañas y cerros, subimos a las cumbres de los problemas, escalamos los picos enormes de la adversidad, aferrados únicamente a esa línea de vida que es nuestra confianza, la que depositamos en nuestros amigos, en nuestras capacidades, en nuestros conocimientos, en nuestras creencias.

Sin embargo esa línea de vida aún con su fuerza y su entereza es vulnerable, vulnerable a las lenguas malintencionadas que la cortan tan fácilmente como si de afiladas cuchillas se tratara.
Y una vez cortada, a qué te aferrarás? quién detendrá tu caída? Una vez cortada puede que ya no quieras subir más montañas, puede que ya no quieras arriesgar más subiendo a lo más alto, una vez cortada es probable que te de miedo volver a confiar, porque el suelo es muy duro y los golpes duelen.

Le puedes hacer un nudo, un nudo fuerte e intentar repararla, pero no te culpes si sientes miedo de volver a escalar, no te culpes si sientes recelo de volver a confiar, porque hasta el más experimentado de los alpinistas, dudaría en encomendar su vida a una cuerda con un nudo en ella.

Si decides no volver a confiar, adelante!
Si decides volver a intentarlo y seguir tu camino, cambia de cuerda, porque las montañas no se van a mover de su lugar.


Anvil Higgins